
El hormigón desactivado es una técnica que consiste en dejar las piedras (áridos) del hormigón parcialmente a la vista tras un proceso de lavado controlado de la capa superficial. El resultado es un pavimento con una textura rugosa, extremadamente resistente y con una apariencia de piedra natural que se integra perfectamente en cualquier paisaje.
Es la opción preferida para quienes buscan la dureza del hormigón pero con una estética menos industrial y mucho más orgánica.